jueves, 25 de septiembre de 2014

Solo le queda un suspiro.

Prendí una vela hace un par de días.                                                                 
Una vela que esta a punto de consumirse.
Como dijo mi padre: ”Solo le queda un suspiro.” Pero el no sabia que esa vela era como si fuese yo, que se estaba consumiendo. Sí, yo también siento como si me estuviese consumiendo, desapareciendo.
Solo quería ver quien se rompía antes, la vela o yo, y claro, gane yo. Pero la vela se seguía consumiendo, hasta que solo le quedo un suspiro. Un suspiro tan mio como suyo. Un suspiro inexistente que realmente no existe. Un suspiro que quedo en el aire y acabo con ella.