martes, 20 de enero de 2015

De vuelta a la ru(t)ina.

Vuelta a la rutina de siempre (o a la ruina, a saber).
Pasan los días esperando a que pase algo, algo que me saque de la rutina,
pero todo sigue igual.
Pensaba que tu me sacarías de las ruinas,
que equivocada estaba.
No se puede arreglar algo que esta roto, y eso lo sabíamos,
sobre todo tú,
que no te cansabas de intentarlo (pero yo no te deje).
Sabia de sobra que cuando arreglas algo roto, te terminas rompiendo un poco más (y yo no quería que te rompieras más de la cuenta).

domingo, 11 de enero de 2015

Días grises.

De la cima a la caída, como siempre.
En eso se ha basado todos estos meses, la cosa es que ni siquiera logre llegar a la cima y ya había vuelto a caer.
Contigo, con quien creí que aunque sea podía llegar a rozar el cielo, me equivoque por completo, ya que acabe más hundida que nunca. Hundida en un mar de lágrimas, sumergida en mi tristeza y en mis días grises.
Días que para mi llovían y para ti el sol estaba brillando más que nunca.
Esos días en los que creí que iba a morir de frío,
y tu ahí, viviendo en los labios de otra.
Pude sentir como se me caía el mundo encima y no había nadie a mi lado para lograr seguir adelante.
Vinieron muchos después de ti, pero ninguno de ellos era como tú, ninguno conseguía llenar ese vacío que tu dejaste. Y ahí es donde comprendí que nadie va a llenar ese vacío, que tengo que vivir con ello y fingir que te he olvidado.
Parece que se me da genial, porque ya no me preguntan por ti mis amigas.
Ellas (al igual que yo) piensan que te he olvidado.